Tecno-tiranía: Cómo el aparato de seguridad nacional de EE. UU. usa el coronavirus para establecer una visión orwelliana

El año pasado, una comisión del gobierno le solicitó a los EE. UU. que adoptara un sistema vigilancia masiva impulsado por inteligencia artificial (IA) más profundo que cualquiera usado en otro país para asegurar la hegemonía de EE. UU. en inteligencia artificial. Sin embargo, ahora, muchos de los “obstáculos” que se citaron para prevenir su implementación están siendo quitados rápidamente bajo el disfraz de la lucha contra la crisis del coronavirus.

Publicado originalmente en The Last American Vagabond

El año pasado, un organismo del gobierno de Estados Unidos que examina de qué manera la inteligencia artificial puede “abordar la seguridad nacional y la defensa del país”, indicó detalladamente los cambios estructurales que la economía y la sociedad de EE. UU. debieran hacer para poder asegurar una ventaja tecnológica sobre China, según un documento adquirido a través de La Ley de Libertad de Acceso a la Información (FOIA por su sigla en inglés). En el documento se indica que los Estados Unidos sigue el ejemplo de China e incluso busca sobrepasar al país asiático en materia de tecnologías impulsadas por IA, particularmente, las utilizadas en vigilancia masiva. Dicha perspectiva choca claramente con la retórica de parte funcionarios de gobierno prominentes y políticos de Estados Unidos sobre China, quienes han catalogado las inversiones en tecnología, exportaciones en sistemas de vigilancia y otras tecnologías de parte del gobierno chino como una “amenaza” grave para el estilo de vida de los estadounidenses.

Además, muchos de estos pasos para la implementación de dicho programa en los Estados Unidos, como se establece en el documento disponible en la FOIA, están siendo promovidos e implementados por el gobierno como respuesta a la crisis actual del coronavirus (Covid-19). Probablemente, esto se debe al hecho de que muchos miembros del mismo organismo poseen una coincidencia importante con los grupos de trabajo y asesores que actualmente dirigen los planes del gobierno para “reabrir la economía” y los esfuerzos para usar la tecnología para responder a la crisis actual.

El documento de la FOIA que se obtuvo a través del Centro de Información de Privacidad Electrónico (EPIC, por su sigla en inglés), fue elaborado por una organización poco conocida del gobierno estadounidense llamada Comisión de Seguridad sobre Inteligencia Artificial (NSCAI, por su sigla en inglés). Esta comisión fue creada en el Acta de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal de 2018 (NDAA, por su sigla en inglés), cuyo propósito oficial es “considerar los métodos y medios necesarios para avanzar en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), aprendizaje automático y tecnologías asociadas para abordar íntegramente las necesidades de defensa y seguridad nacional de los Estados Unidos.

La NSCAI es un elemento clave de la respuesta del gobierno a lo que con frecuencia se le denomina “la cuarta revolución industrial”, que se describe como “una revolución que se caracteriza por un desarrollo tecnológico descontinuado en áreas como la inteligencia artificial (IA), big data, redes de telecomunicaciones de quinta generación (5G), nanotecnología y biotecnología robótica, el internet de las cosas (IoT por su sigla en inglés) y computación cuántica”. 

Sin embargo, el foco principal es asegurar que “Estados Unidos… mantenga una ventaja tecnológica en inteligencia artificial, aprendizaje automático y otras tecnologías asociadas que se vinculan con la defensa y seguridad nacional”. Robert Work, vicepresidente de la NSCAI, Exsecretario Adjunto de Defensa y alto miembro del Centro para la Nueva Seguridad Estadounidense (CNAS, por su sigla en inglés), describió el propósito de la comisión que determina “de qué manera el aparato de seguridad nacional de EE. UU debe abordar la inteligencia artificial, incluyendo un enfoque en la forma que el gobierno puede trabajar con la industria para competir con el concepto de “fusión civil-militar” de China.

El documento publicado de la NSCAI es una presentación del mes de mayo de 2019 que se titula Chinese Tech Landscape Overview. A lo largo de la presentación, la NSCAI promueve la transformación de la economía estadounidense y un estilo de vida necesario que permita que EE.UU. asegure mantener una ventaja tecnológica considerable sobre China. Actualmente, la pérdida de esta ventaja es considerada un problema de “seguridad nacional” por el aparato de seguridad del país. Esta preocupación por mantener una ventaja tecnológica se puede observar en otros documentos del ejército de EE. UU. y en informes de diferentes think tanks, en muchos de los cuales se advierteque la ventaja tecnológica de EE. UU. se ha ido desgastando rápidamente.

El gobierno estadounidense y los medios de comunicación del establishment a menudo culpan al espionaje chino o a las colaboraciones del gobierno chino con empresas tecnológicas privadas para argumentar su afirmación de que Estados Unidos está perdiendo la ventaja sobre China. Por ejemplo, el CEO de In-Q-Tel de la CIA, Chris Darby, quien también es parte de la NSCAI, indicó en CBS News el año pasado que China es el competidor principal de Estados Unidos en términos de tecnología y que sus leyes de privacidad obstaculizaron la capacidad del país para contrarrestar al país asiatico en este ámbito, indicando que: 

“Los datos son el nuevo petróleo y China está inundada de datos. No tienen las mismas restricciones que tenemos nosotros para recopilarlos y usarlos debido a la diferencia de privacidad que existe entre nuestros países. Esta noción de que poseen el conjunto de datos etiquetados más grande del mundo será una gran fortaleza para ellos”.

En otro ejemplo, Michael Dempsey, ex director general de la Dirección de Inteligencia Nacional y actual miembro pagado por el gobierno del Consejo de Relaciones Exteriores discutió en The Hill que:

“Está bastante claro que China está determinada a quitarnos toda nuestra ventaja tecnológica y ha destinado millones de dólares para ello. En particular, China está determinada a ser líder mundial en tales áreas como la inteligencia artificial, informática de alto rendimiento y biología sintética, las cuales son las industrias que darán forma a la vida en el planeta y el equilibrio del poder militar durante las próximas décadas”. 

De hecho, el aparato de seguridad nacional de los Estados Unidos está tan preocupado de perder la ventaja tecnológica sobre China que recientemente el Pentágono decidió unir fuerzas directamente con la comunidad de inteligencia de EE. UU. con el fin de “adelantarse en los avances chinos en inteligencia artificial”. El resultado de la unión fue la creación del Centro Conjunto de Inteligencia Artificial (JAIC, por su sigla en inglés), que vincula “los esfuerzos de ejército con los de la comunidad de inteligencia, lo que permite que combinen esfuerzos en un empuje fulminante para poder avanzar con la iniciativa de inteligencia artificial del gobierno. Además, el centro coordina esfuerzos con otras agencias del gobierno, industrias, académicos y aliados de EE. UU. Robert Work, que posteriormente asumió la vicepresidencia de la NSCAI mencionó en su momento que la creación del JAIC fue el “primer paso en la respuesta a los planes de China y de Rusia, en menor medida, para dominar estas tecnologías”.

El actual presidente de la NSCAI, Eric Schmidt, ex director de Alphabet, empresa matriz de Google manifestó las mismas preocupaciones de “perder” la ventaja tecnología contra China, quien en febrero fue entrevistado en el New York Times y mencionó que prontamente Silicon Valley podría perder “las guerras tecnológicas” con China si EE. UU. no toma medidas al respecto. Por lo tanto, los tres grupos representados dentro de la NSCAI (la comunidad de inteligencia, el Pentágono y Silicon Valley) ven los avances de China en IA como una amenaza nacional importante para la seguridad del país (en el caso de Silicon Valley, una amenaza sus resultados finales y cuotas del mercado) que debe ser combatida rápidamente.

Focalización hacia la “ventaja de adopción” de China

En la presentación “Chinese Tech Landscape Overview” de mayo del 2019, la NSCAI indica que si bien EE. UU. todavía es líder en la etapa de “creación” de IA y tecnologías relacionadas, va por detrás de China en la etapa de “adopción” debido a “factores estructurales”. Se menciona que la “creación”, seguido de la “adopción” y la “iteración”son las tres fases del “ciclo de vida de nueva tecnología” y afirma que no dominar en la fase de “adopción” permitirá que China deje atrás a Estados Unidos y domine la IA en el futuro previsible.

En la presentación se discute que para dejar atrás a los competidores en los mercados emergentes no se necesita una “brillantez individual”, sino que se requieren “condiciones estructurales específicas que ya existen en mercados determinados”. Se citan varios casos en donde se considera que China está “dejando atrás” a EE. UU. debido a diferencias importantes que existen en estos “factores estructurales”. Por lo tanto, lo que se insinúa en el documento (de manera indirecta) es que EE. UU. debe alterar los “factores estructurales” responsables de que el país se quede atrás de China en la fase de “adopción” de las tecnologías impulsadas por IA.

Entre los principales “factores estructurales” problemáticos que se destacan en la presentación están los denominados “sistemas heredados” que son comunes en EE. UU. pero no mucho en China. En el documento de la NSCAI se muestran ejemplos de los “sistemas heredados”, donde se incluyó un sistema financiero que aún utiliza pagos en efectivo y con tarjeta de crédito, propiedad individual de automóviles e incluso recibir atención médica de un médico humano. En el documento se indica que todos estos “sistemas heredados” en los EE. UU. son “suficientemente buenos”. Sin embargo, muchos sistemas “suficientemente buenos obstaculizan la adopción de cosas nuevas”, específicamente, los sistemas impulsados por IA. 

Otro factor estructural considerado por la NSCAI como un obstáculo en la habilidad de los Estados Unidos para mantener una ventaja tecnológica sobre China es la “escala del mercado de consumo” con el argumento de que una densidad urbana extrema equivale a adoptar servicios on-demand. En otras palabras, significa que la urbanización extrema tiene como resultado a más gente utilizando servicios en línea o móviles “on-demand”, desde transporte compartido hasta comercio en línea. También se cita el uso de la vigilancia masiva en la “enorme base de población” de China como un ejemplo de cómo la ventaja en la “escala del mercado de consumo” del país asiático le permite adelantar a EE. UU. en las áreas de tecnologías relacionadas como el reconocimiento facial.

Además de las presuntas deficiencias mencionadas de los “sistemas heredados” de Estados Unidos y su falta de “densidad urbana extrema”, la NSCAI también llamó a que “el gobierno tenga una mayor participación y un apoyo explícito” como medios para acelerar la adopción de estos sistemas en los Estados Unidos. Esto incluye que el gobierno preste sus almacenes de datos sobre civiles para entrenar a la IA, específicaente las bases de datos de reconocimiento facial y exigir que las ciudades sean “rediseñadas para la circulación de vehículos autónomos (VA)”, entre otros. Otros ejemplos que se mostraron son la inversión de grandes cantidades de dinero por el gobierno en nuevas empresas de IA y la adición de gigantes de la industria tecnológica a un grupo de trabajo nacional, público-privado de IA, que se enfoca en la implementación de ciudades inteligentes (entre otras cosas).

Con respecto a lo último, en el documento se dice que “este nivel de cooperación público-privada” en China está “adoptado externamente” por las partes involucradas, que sirve “como un claro contraste a la polémica que involucra a Silicon Valley vendiéndose al gobierno estadounidense”. Ejemplos de dicha polémica, desde la perspectiva de la NSCAI, probablemente incluye la petición de los empleados de Google para terminar con el “Proyecto Maven”, elaborado por la empresa tecnológica en conjunto con el Pentágono, que usa el software de IA de Google para analizar imágenes capturadas por drones. Google, eventualmente, decidió no renovar su contrato de Maven debido a la polémica, a pesar de que sus altos ejecutivos vieran el proyecto como una “valiosa oportunidad” para colaborar más cerca con el ejército y comunidades de inteligencia.

 En el documento también se define otro aspecto del apoyo del gobierno, como la “eliminación de las barreras regulatorias”. Este término se usa específicamente en el documento al respecto de las leyes de privacidad de EE. UU., a pesar de que el estado de seguridad nacional del país ha violado prolongadamente estas leyes con casi completa impunidad. Sin embargo, en el documento pareciera que se sugiere que se deben modificar las leyes de privacidad de los EE. UU. para que lo que el gobierno estadounidense ha venido haciendo “en secreto” con información privada de ciudadanos pueda hacerse más abierta y extensivamente. También, en el documento de la NSCAI se discute la eliminación de “barreras regulatorias” con el propósito de acelerar la implementación de autos autónomos, a pesar de que la tecnología de este tipo de vehículos ha provocado múltiples accidentes de tránsito mortales y horroríficos presenta otros problemas de seguridad.

Otro aspecto que se discutió es como la “ventaja en la fase de adopción” de China le permitirá “adelantar a los Estados Unidos” en diferentes nuevos campos, incluyendo el de “diagnósticos médicos de IA y “ciudades inteligentes”. Luego, se asegura que “el futuro se decidirá en la intersección de empresas privadas y líderes políticos entre China y Estados Unidos. Si esta coordinación sobre el mercado global de inteligencia artificial no ocurre, en el documento se advierte que “nosotros (EE.UU.) arriesgamos ser excluidos de las discusiones donde se establecerán las normas que abordan la inteligencia artificial para el resto de nuestras vidas”.

La presentación también se centra considerablemente en cómo “el principal campo de batalla (en tecnología) no son los mercados nacionales de EE.UU. y China”, sino que a lo que se refiere como los mercados NBU (sigla en inglés de Next Billion Users), en donde se indica que “los actores chinos desafíarán agresivamente a Silicon Valley”. En la presentación se discute que para poder desafiarlos con más éxito “se debe observar a China, de la misma forma en que nosotros observamos al mercado de los adolescentes, como un presagio de tendencias nuevas”.

En el documento también se expresan las preocupaciones sobre China y sus exportaciones que superan extensiva e intensivamente a Estados Unidos, y dicen que China “ya está cruzando fronteras” al ayudar a Zimbabue a elaborar bases faciales y al vender sistemas de reconocimiento de imágenes y ciudades inteligentes a Malasia. Si se le permite convertirse en un líder claro de IA, se dice que “China podría terminar escribiendo gran parte del libro de normas internacionales en torno a la implementación de IA” y que podría “ampliar su esfera de influencia entre la comunidad internacional que mira cada vez más al autoritarismo pragmático de China y Singapur como una alternativa a la democracia liberal occidental”.

¿Qué reemplazará a los “sistemas heredados” de EE. UU.?

Dado que en el documento se aclara bastante que los “sistemas heredados” de los EE. UU. impiden su capacidad para prevenir que China tome la delantera en inteligencia artificial y luego pueda dominarla en un futuro visible, también es importante examinar lo que en el documento se sugiere que debería reemplazar estos “sistemas heredados” de EE. UU.

Como se mencionó previamente, un “sistema heredado” que se citó al inicio de la presentación es el principal medio de pago para la mayoría de los estadounidenses, el dinero en efectivo y las tarjetas de débito/crédito. En la presentación se sostiene, en contraste con todos estos “sistemas heredados”, que el mejor y más avanzado sistema se está moviendo por completo a las billeteras que se basan en teléfonos inteligentes. 

Se señala que el proveedor principal de billeteras móviles de India, PayTM, en su mayoría pertenece a empresas chinas. Se cita un artículo, que sostiene que “se produjo un gran quiebre (en 2016) cuando India eliminó el 86% de la moneda en circulación como un esfuerzo para detener la corrupción y traer a más gente a la red fiscal para forzarlos a utilizar menos efectivo”. En ese momento, algunos rechazaron las afirmaciones de que la “reforma monetaria” de 2016 de India podría ser usada como escalón hacia una sociedad sin efectivo como una “teoría conspirativa”. Sin embargo, el año pasado, un comité convocado por el banco central de India (y dirigido por un oligarca tecnológico hindú que creó una enorme base de datos biométrica de civiles) tuvo como resultado la creación del programa del gobierno llamado“Cashless India”(“India sin efectivo” en español).

Con respecto a la “reforma monetaria” de India de 2016, en el documento de la NSCAI se afirma que “esto sería insondable en occidente. Además, como era de esperar, cuando se eliminó el 86% del dinero en efectivo y nadie tenía una tarjeta de crédito, explotaron las billeteras móviles de India, sentando las bases para un ecosistema de pagos mucho más avanzado que en EE.UU.”. Sin embargo, se ha vuelto cada vez menos insondable durante la crisis del coronavirus, en la que se han hecho esfuerzos para reducir la cantidad de efectivo utilizado, porque los billetes pueden transportar el virus y para introducir un “dólar digital”, respaldado por la Reserva Federal.

Además, en el documento de la NSCAI de mayo, se llama a terminar con el comercio presencial y promueve que todas las compras sean hechas en formato en línea. Se discute que las “empresas estadounidenses tienen mucho que ganar al adoptar ideas de empresas chinas” al optar por opciones de compra de comercio electrónico. En el documento se indica que las compras en línea brindan una “gran experiencia” y también se agrega que “cuando comprar en línea es literalmente la única forma de obtener lo que se quiere, los consumidores compran en línea”.

Otro “sistema heredado” que la NSCAI busca transformar es la propiedad de automóviles, al promover vehículos autónomos y, además, afirma que “propiedad de la flota > propiedad individual”. En el documento se indica de forma específica una necesidad por “una red centralizada de viajes compartidos”, la cual “es necesaria para coordinar que los automóviles logren cerca del 100% de la tasa de utilización.” Sin embargo, se advierte que las redes centralizadas de viajes compartidos “necesitan un operador humano emparejado con cada vehículo” y también indica que “la propiedad de la flota tiene más sentido”. que la propiedad individual de un automóvil. También se hace un llamado específico para que estas flotas no solo están compuestas por vehículos autónomos, sino que también por autos eléctricos y se cita informes de que China “tiene la meta de autos eléctricos más agresiva del mundo… y pretende ser líder en una industria emergente”.

En el documento se expone que, actualmente, China es líder en el transporte compartido, a pesar de que EE. UU. fue pionero en este tipo de viajes. Una vez más, se afirma que el “sistema heredado” de Estados Unidos de propiedad de automóviles individuales y la falta de “densidad urbana extrema” son responsables del dominio de China en esta área. También se predice que China “logrará la implementación masiva de [vehículos] autónomos antes que EE. UU.”, en gran parte porque “la falta de propiedad masiva de automóviles [en China] lleva al consumidor a una mayor receptividad a los VA [vehículos autónomos]”. Luego se señala que “la implementación masiva conduce a un ciclo virtuoso que permite que la tecnología central de autoconducción china se acelere más allá de [sus] contrapartes occidentales”.

A continuación, se analiza cómo “toda una generación de empresas unicornio de IA” están “recaudando la mayor parte de sus ingresos iniciales de los contratos de seguridad del gobierno” y se elogia el uso de las IA para facilitar las actividades de vigilancia policial. Por ejemplo, se ensalzan los informes de que “la policía está emitiendo condenas en base a llamadas telefónicas monitoreadas con la tecnología de reconocimiento de voz de iFlyTek” y que “los departamentos de policía están utilizando tecnología de reconocimiento facial [IA] para ayudar en todo, desde atrapar a quienes infringen las leyes de tránsito hasta resolver casos de asesinato”.

Poco antes de la tecnología de reconocimiento facial en específico, en el documento NSCAI se afirma que China ha “sobrepasado” a los EE. UU. en cuanto a reconocimiento facial, a pesar de que “los avances en el uso del aprendizaje automático para el reconocimiento de imágenes ocurrieron inicialmente en el país norteamericano”. Se afirma que, en este caso, la ventaja de China se debe a que cuenta con una vigilancia masiva implementada por el gobierno (“eliminación de las barreras regulatorias”) y enormes depósitos de datos proporcionados por el gobierno (“apoyo gubernamental explícito”) combinados con bases de datos del sector privado sobre una enorme base de población (“escala del mercado de consumo”). Como consecuencia de esto, en la NSCAI se argumenta que China también está preparada para adelantarse a los EE. UU. tanto en reconocimiento facial y de imágenes como en biometría.

En el documento también se señala otra diferencia flagrante entre los Estados Unidos y su rival, al afirmar que: “En la prensa y la política de EE. UU. y Europa, las IA están descritas como algo de temer que está debilitando la privacidad y robando puestos de trabajo. Por el contrario, China lo ve tanto como una herramienta para resolver los principales desafíos macroeconómicos con el objetivo de mantener su milagro económico, como una oportunidad para tomar el liderazgo económico en el escenario mundial”.

En el documento de la NSCAI también se trata el área de la salud, al pedir la implementación de un sistema que parece estar volviéndose realidad gracias a la actual crisis del coronavirus. En la discusión del uso de IA en la atención médica (casi un año antes del comienzo de la actual crisis) se afirma que “China podría ser líder del mundo en este sector” y “esto podría llevarlos a exportar su tecnología y establecer normas internacionales”. Una razón de esto es que China tiene “muy pocos doctores para la población” y considera que tener los suficientes para visitas presenciales es un “sistema heredado”. También se citaron las medidas regulatorias de EE. UU. como “el cumplimiento de la ley HIPPA y la aprobación de la FDA” como obstáculos que no limitan a las autoridades chinas.

Algo más preocupante es que se argumenta que “el potencial impacto de los datos proporcionados por el gobierno es aún más significativo en biología y atención médica”, y se dice que “el gobierno chino requerirá que cada ciudadano tenga su ADN secuenciado y almacenado en las bases de datos del gobierno, algo casi imposible de imaginar en lugares tan preocupados de la privacidad como Estados Unidos y Europa”. Luego se indica que “el aparato chino está bien equipado para aprovechar” estas bases de datos de ADN de civiles y las denomina un “próximo paso lógico”.

¿Quiénes componen la NSCAI?

Dados los radicales cambios que promovió la NSCAI en los EE. UU. en el mes de mayo, se vuelve importante examinar quiénes integran la comisión y considerar su influencia sobre la política estadounidense en estos asuntos, en particular durante la crisis actual. Como se mencionó anteriormente, el presidente de la NSCAI es Eric Schmidt, el ex director de Alphabet (la empresa matriz de Google) que también ha invertido mucho en empresas de tecnología vinculadas a la inteligencia israelí, incluida la controvertida “incubadora” de nuevas empresas llamada Team8. Además, el vicepresidente del comité es Robert Work, quien no solo es un ex alto funcionario del Pentágono, sino que actualmente trabaja con el think tank CNAS, dirigido por el asesor de política exterior John McCain y el ex asesor de seguridad nacional de Joe Biden.

Otros miembros de la NSCAI son los siguientes:

  • Safra Catz, CEO de Oracle, con estrechos vínculos con el principal donante de Trump, Sheldon Adelson
  • Steve Chien, supervisor del Grupo de Inteligencia Artificial en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de Caltech
  • Mignon Clyburn, miembro de la Open Society Foundation y ex comisionado del FCC
  • Chris Darby, CEO de In-Q-Tel (rama capital de riesgo de la CIA)
  • Ken Ford, CEO del Instituto de Florida para la Cognición Humana y Mecánica
  • Jose-Marie Griffiths, presidente de la Universidad Estatal de Dakota y ex miembro de la Junta Nacional de Ciencias
  • Eric Horvitz, director del Laboratorio de Microsoft Research
  • Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon Web Services (contratista de la CIA)
  • Gilman Louie, socio de Alsop Louie Partners y ex CEO de In-Q-Tel
  • William Mark, director de SRI International y ex director de Lockheed Martin
  • Jason Matheny, director del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente, ex director de la Inteligencia Nacional y ex director asistente de IARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Inteligencia)
  • Katharina McFarland, consultora de Cypress International y ex Subsecretaria de Defensa para Adquisiciones
  • Andrew Moore, director de la IA de Google Cloud

Como se puede ver en la lista anterior, hay una considerable coincidencia entre la NSCAI y las empresas que actualmente asesoran a la Casa Blanca sobre la “reapertura” de la economía (Microsoft, Amazon, Google, Lockheed Martin, Oracle) y una miembro de NSCAI, Safra Katz de Oracle, está en el grupo de trabajo de “reactivación económica” de la Casa Blanca. Además, también hay una coincidencia entre la NSCAI y las empresas que están íntimamente involucradas en la implementación del “sistema de vigilancia del coronavirus” de “rastreo de contactos”, un sistema de vigilancia masiva promovido por el grupo de trabajo sobre el coronavirus del sector privado. Este sistema de vigilancia está configurado para ser construido por empresas con profundos vínculos con Google y el estado de seguridad nacional de los EE. UU. Tanto Google como Apple, que crean los sistemas operativos para la gran mayoría de los teléfonos inteligentes utilizados en los Estados Unidos, han dicho que ahora crearán ese sistema de vigilanciadirectamente en los sistemas operativos de sus teléfonos.

También es importante el hecho que In-Q-Tel y la comunidad de inteligencia de los EE. UU. tienen una representación considerable en la NSCAI y que, además, tienen estrechos vínculos con Google, Palantir y otros gigantes de Silicon Valley, al ser los primeros inversores en esas empresas. Tanto Google como Palantir, así como Amazon (también en la NSCAI) también son contratistas importantes para las agencias de inteligencia de los Estados Unidos. La participación de In-Q-Tel en la NSCAI igual es importante porque han estado promoviendo en gran medida la vigilancia masiva de dispositivos electrónicos para su uso en pandemias durante los últimos años. Gran parte de ese impulso proviene de la actual vicepresidenta ejecutiva de In-Q-Tel, Tara O’Toole, quien anteriormente fue directora del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud y también fue coautora de varias controvertidas simulaciones de guerras biológicas/de pandemia, como Dark Winter.

Además, al menos desde enero, la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos y el Pentágono, junto con el Consejo de Seguridad Nacional, han estado a la vanguardia en el desarrollo de los planes de respuesta del gobierno de EE. UU., aún clasificados “al estilo 11 de septiembre”, para la crisis del coronavirus. Pocas organizaciones de noticias se han dado cuenta que estos planes de respuesta clasificados, que se activaran si EE. UU. alcanza un cierto número de casos de coronavirus, se han creado en gran parte por elementos del estado de seguridad nacional (es decir, el NSC, el Pentágono y la inteligencia), a diferencia de las agencias civiles o las que se enfocan en cuestiones de salud pública.

Igualmente, se ha informado que la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos, así como su inteligencia militar tenían conocimiento al menos desde enero (aunque informes recientes indican que ya en noviembre del año pasado) que la crisis del coronavirus alcanzaría “proporciones pandémicas” en marzo. No se le advirtió al público estadounidense, pero aparentemente se les informó a los miembros élite de las clases empresariales y políticas, dados los números récord de renuncias de CEOs en enero y varias acusaciones de alto perfil de información privilegiada que precedieron la actual crisis en cuestión de semanas.

Quizás aún más desconcertante es el hecho añadido de que el gobierno de los Estados Unidos no solo participó en la simulación de una pandemia extrañamente profética en octubre del año pasado conocida como Evento 201, sino que también dirigió una serie de simulaciones de respuesta a pandemias en la misma temporada. Crimson Contagion fue una serie de cuatro simulaciones que involucraron a 19 agencias federales estadounidenses, incluidas la agencia militar y la de inteligencia, así como a 12 estados diferentes y una serie de empresas del sector privado que simularon un brote devastador de influenza que se había originado en China. Esta simulación fue dirigida por el actual Subsecretario de Preparación y Respuesta del HHS, Robert Kadlec, quien es un ex cabildero de contratistas militares y de inteligencia, además en la era de Bush fue asesor de “bioterrorismo” de seguridad nacional.

Asimismo, tanto Kadlec como el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, que estuvo involucrado de forma íntima en el Evento 201, tienen vínculos directos con el controvertido ejercicio de guerra biológica de junio de 2001 “Dark Winter”, que predijo de forma inquietante los ataques de ántrax del mismo año que ocurrieron meses después del ejercicio. Aunque los medios de comunicación y el gobierno se esforzaron en culpar a una fuente extranjera de los ataques de ántrax, más tarde se descubrió que el producto se había originado en un laboratorio estadounidense de armas biológicas y la investigación del FBI sobre el caso se considera en gran medida como un encubrimiento, incluso por parte de su investigador principal.

Dado lo anterior, vale la pena preguntarse si quienes comparten la visión de la NSCAI vieron desde el principio la pandemia del coronavirus como una oportunidad para realizar “cambios estructurales” que se consideraban esenciales para contrarrestar el liderazgo de China en la implementación masiva de tecnologías impulsadas por las IA, especialmente considerando que muchos de los cambios en mayo de 2019 ahora se están realizando rápidamente con el pretexto de combatir la crisis del coronavirus.

La visión de la NSCAI toma forma

Aunque el documento de mayo de 2019 de la NSCAI se redactó hace más de un año, la crisis del coronavirus ha dado lugar a la implementación de muchos de los cambios y la eliminación de numerosos de los obstáculos “estructurales” que, según la comisión, debían modificarse de manera drástica con el objetivo de garantizar una ventaja tecnológica sobre China en el campo de las IA. El distanciamiento, mencionado anteriormente, del dinero en efectivo que se está produciendo tanto en EE. UU. como internacionalmente es solo un ejemplo de muchos.

Por ejemplo, en mayo de este año, CNN informó que las tiendas de alimentos estaban considerando prohibir las compras presenciales y que el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos recomendó que los comerciantes de todo el país comiencen a “usar una ventanilla de autoservicio u ofrecer un sistema donde los productos se recojan en la acera para proteger a los trabajadores del coronavirus”. Además, una semana antes, el estado de Florida aprobó un plan de compra en línea para familias de bajos ingresos que usen el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus sigla en inglés). En otros informes se ha discutido que el distanciamiento social dentro de las tiendas de alimentos es ineficaz y pone en peligro la vida de las personas. Como se dijo antes, en el documento de la NSCAI de mayo de 2019 se sostiene que evitar las compras presenciales es necesario para mitigar la “ventaja de implementación” de China y también se argumentó que “cuando comprar en línea es literalmente la única forma de obtener lo que se quiere, los consumidores compran en línea”.

En los informes también se ha discutido que estos cambios en la forma de comprar durarán mucho más allá del coronavirus, como un artículo del Business Insider titulado “Los expertos indican que la pandemia del coronavirus está impulsando a más personas a estar en línea y cambiará para siempre la forma en que los estadounidenses compran sus alimentos”. Los citados en el artículo sostienen que este cambio en la forma de comprar será “permanente” y también afirman que “más personas están probando estos servicios de las que lo hubieran hechos sin este catalizador y les da a los jugadores en línea una mayor oportunidad de adquirir y mantener una nueva base de clientes”. Un artículo similar en Yahoo! News sostiene que, gracias a la crisis actual, “nuestra dependencia de las compras en línea solo aumentará porque nadie quiere contagiarse de un virus en una tienda”.

Además, el impulso hacia el uso masivo de automóviles autónomos también ha recibido un empujón gracias al coronavirus, ya que actualmente los automóviles sin conductor realizan repartos a domicilio en California. Desde entonces, se han aprobado dos empresas para que utilicen sus vehículos autónomos en las calles de California, una de ellas de propiedad china y la otra respaldada por SoftBank de Japón, asimismo, tal aprobación se aceleró debido a la crisis del coronavirus. El CPO de Nuro Inc., la empresa respaldada por SoftBank, fue citado por Bloomberg por sus siguientes dichos: “La pandemia del Covid-19 ha acelerado la necesidad pública de contar con servicios de reparto sin contacto. Nuestra flota R2 está diseñada para cambiar la naturaleza misma de la conducción y el movimiento de productos al permitir que las personas permanezcan seguras en casa mientras se les reparte alimentos, medicamentos y paquetes”. En especial, en el documento de la NSCAI de mayo de 2019 se hace referencia a la red interconectada de empresas respaldadas por SoftBank, en particular aquellas respaldadas por su “Vision Fund” financiado en gran parte por Arabia Saudita, como formando “el tejido conectivo para una federación global de empresas tecnológicas” que dominará las IA.

California no es el único estado que ha comenzado a utilizar vehículos autónomos, ya que la Clínica Mayo de Florida también los utiliza en la actualidad. El médico Kent Thielen, CEO de la clínica declaró en un comunicado de prensacitado por Mic lo siguiente: “El uso de la inteligencia artificial nos permite proteger al personal de la exposición a este virus contagioso mediante el uso de tecnología de vehículos autónomos de última generación y le da más tiempo a los trabajadores que pueden dedicarse al tratamiento directo y atención de los pacientes”.

Al igual que los cambios en las compras presenciales en la era del coronavirus, en otros informes se afirma que los vehículos autónomos llegaron para quedarse. Un informe publicado por Mashable se titula “Se necesitó un brote de coronavirus para que los autos autónomos se volvieran más atractivos” y comienza diciendo: “De pronto, un futuro lleno de autos autónomos no es solo una quimera de la ciencia ficción. Lo que solía considerarse una tecnología incierta y aterradora para muchos estadounidenses parece más una eficaz herramienta para protegernos de una enfermedad infecciosa de rápida propagación”. Además, se sostiene que esto no es un “cambio fugaz” en los hábitos de conducción, asimismo, un CEO de tecnología citado en el artículo, Anuja Sonalker de Steer Tech, afirma que: “Ha habido un calentamiento distintivo hacia la tecnología sin contacto y sin humanos. Los humanos son riesgos biológicos las máquinas no”.

Otro foco de la presentación de la NSCAI, la medicina de IA, también ha visto su ascenso estelar. Por ejemplo, en varios informes se ha promocionado cómo las plataformas de descubrimiento de fármacos impulsadas por IA han podido identificar tratamientos potenciales para el coronavirus. Microsoft, cuyo director de laboratorio de investigación pertenece a la NSCAI, invirtió recientemente 20 millones de dólares en su programa “IA para la salud” con el objetivo de acelerar el uso de las IA en el análisis de datos del coronavirus. Además, la “telemedicina”, una forma de atención médica remota, también se ha adoptado enormemente debido a la crisis del coronavirus.

Varias otras tecnologías impulsadas por IA se han adoptado gracias al coronavirus, incluido el uso de vigilancia masivapara el “rastreo de contactos” del virus, así como la tecnología de reconocimiento facial y la biometría. Un informe reciente de Wall Street Journal indicó que el gobierno está considerando seriamente tanto el rastreo de contactos a través de datos de geolocalización telefónica como la tecnología de reconocimiento facial para ubicar a quienes podrían estar infectados. Además, las empresas privadas, como los restaurantes y las tiendas de alimentos, están utilizando sensores y reconocimiento facial para ver cuantas personas y qué personas ingresan en sus tiendas.

En cuanto a la biometría, los investigadores universitarios están actualmente trabajando para determinar si “los teléfonos inteligentes y los accesorios biométricos ya contienen los datos que necesitamos para saber si nos hemos infectado del nuevo coronavirus”. Esos esfuerzos buscan detectar las infecciones por coronavirus de forma temprana mediante el análisis de “horarios de sueño, niveles de oxígeno, niveles de actividad y frecuencia cardíaca” basándose en aplicaciones de teléfonos inteligentes como FitBit y en relojes inteligentes. En otros países aparte de los Estados Unidos, las identificaciones biométricas se están promocionando como una forma de rastrear a aquellos que tienen y carecen de inmunidad al coronavirus.

Además, en un informe de The Edge se sostuvo que la actual crisis está cambiando qué tipos de biometría deben ser usados, al afirmar que es necesario un cambio hacia el escaneo térmico y el reconocimiento facial:

 “En este momento crucial de la crisis, cualquier solución integrada de reconocimiento facial y escaneo térmico debe ser implementada de forma fácil, rápida y rentable. Los trabajadores que regresan a las fábricas u oficinas no deben tener que luchar para aprender un nuevo proceso o tener problemas con los formularios de declaración. Deben sentirse seguros y saludables para poder trabajar de forma productiva. Solo tienen que mirar a la cámara y sonreír. Las cámaras y los escáneres térmicos, respaldados por una solución basada en la nube y protocolos de software adecuados, harán el resto”.

El concepto de “ciudades inteligentes” también se beneficia de la crisis del coronavirus. Hace poco Forbes escribió que “las ciudades inteligentes pueden ayudarnos a combatir la pandemia del coronavirus”. En ese artículo se afirma que “los gobiernos y las autoridades locales están utilizando tecnología, sensores y datos de ciudades inteligentes para rastrear los contactos de las personas infectadas con el coronavirus. Al mismo tiempo, estas ciudades también están ayudando en los esfuerzos para determinar si se están respetando las reglas de distanciamiento social”.

Ese artículo en Forbes también contiene el siguiente pasaje:

“… [E]l uso de un gran conjunto de sensores conectados deja claro que la pandemia del coronavirus se está utilizando, de forma intencional o no, como un banco de pruebas para nuevas tecnologías de vigilancia que pueden amenazar la privacidad y las libertades civiles. Entonces, además de ser una crisis de salud mundial, el coronavirus se ha convertido efectivamente en un experimento sobre cómo monitorear y controlar a las personas a escala”.

En otro informe de The Guardian se afirma que “si una de las conclusiones del gobierno sobre el coronavirus es que las ‘ciudades inteligentes’, incluidas Songdo o Shenzhen, son más seguras desde una perspectiva de salud pública, entonces podemos esperar mayores esfuerzos para capturar y registrar digitalmente nuestro comportamiento en áreas urbanas, además de debates más intensos sobre el poder que tal vigilancia le da a las corporaciones y los estados”. También se han hecho informes en los que se afirma que las ciudades típicas “lamentablemente no están preparadas” para enfrentar pandemias en comparación con las “ciudades inteligentes”.

Sin embargo, más allá de muchas de las preocupaciones específicas de la NSCAI con respecto a que la implementación masiva de IA se resuelva de forma conveniente por la actual crisis, también ha habido un esfuerzo coordinado para cambiar la percepción del público sobre las IA en general. Como se mencionó anteriormente, la NSCAI había señalado el año pasado que:

 “En la prensa y la política de Estados Unidos y Europa, las IA están pintadas como algo a lo que temer que está debilitando la privacidad y robando los empleos. Por el contrario, China lo ve tanto como una herramienta para resolver los principales desafíos macroeconómicos con el fin de mantener su milagro económico, como una oportunidad para asumir el liderazgo tecnológico en el escenario mundial”.

Actualmente, la crisis del coronavirus ha ayudado a generar una gran cantidad de titulares que muestran a las IA de manera muy diferente, incluidos “Cómo la inteligencia artificial puede ayudar a combatir el coronavirus”, “Cómo la IA puede prevenir el próximo brote de coronavirus”, “La IA se convierte en un aliado en la lucha contra el COVID-19”, “Coronavirus: la IA avanza en la batalla contra el COVID-19” y “Así es como la IA puede ayudar a África a luchar contra el coronavirus”, entre muchos otros.

De hecho, es sorprendente cómo la crisis del coronavirus ha cumplido aparentemente con toda la lista de deseos de la NSCAI y ha eliminado muchos de los obstáculos para la implementación masiva de tecnologías de IA en los Estados Unidos. Al igual que las grandes crisis de pasado, el estado de seguridad nacional parece estar utilizando el caos y el miedo para promover e implementar iniciativas que normalmente serían rechazadas por los ciudadanos estadounidenses y, si la historia es un indicador, estos nuevos cambios permanecerán vigentes mucho después de que la crisis se desvanezca del ciclo de noticias. Es fundamental que estas denominadas “soluciones” sean reconocidas por lo que son y que consideremos qué tipo de mundo acabarán creando: una tecnocracia autoritaria. Ignoramos el rápido avance de estas iniciativas que promueve la NSCAI y la eliminación gradual de los llamados “sistemas heredados” (y con ellos, muchas libertades valoradas por mucho tiempo) bajo nuestro propio riesgo.

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